Moneygall - Limerick



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En Limerick volví a ver a Aine tras luengos años de separación.
Pulsa AQUÍ para oír lo que opina esta dulce dama acerca de mis copiosas virtudes.


  • Jueves, 3 de noviembre de 2011
    Angelito me acompañó al aeropuerto. El avión salió con casi dos horas de retraso y llegué a Dublín con el tiempo literalmente justo para coger el autobús de Limerick. Tres horas tardó en llegar a Moneygall, donde me bajé y me esperaba Raquel en su avanzadísimo estado de embarazo. Bueno y largo fue el abrazo que nos dimos allí, al pie del autobús, junto a la maleta y bajo un cielo sin estrellas.
    Allí, en su casa, conocí a su gracioso hijito de año y medio, Dylan, y a su amabilísimo maromo Dara.
    Allí cenamos y allí dormí, leyendo y pensando en la felicidad, como dice Julián Marías, elimposible necesario.





  • Viernes, 4 de noviembre de 2011
    Llego a casa de Aine en Limerick, quien me esperaba con su hija Iona ya despierta, esperando los regalos que yo había olvidado en Madrid. Je je. Así soy yo. Casi me muero de vergüenza.
    Seis años hacía que no la veía. En su cocina, entraba el sol por la puerta del patio trasero. Ella me tocó el arpa y yo le enseñé mis grabaciones flautísticas con gran admiración por su parte. Anduvimos por un parque muy majo mientras los árboles se escondían en las sombras y las niñas jugaban, trotaban y se revolcaban en la hierba por el suelo. En un café italiano muy cuco, tomamos cafeses y, en su casa, Aine hizo la cena sin conseguir que yo me comiera un horrendo brócoli por más árdua que dio la batalla. Terminó el día y dormí una vez más en una cama y una habitación, con mis libros y mis sueños.


  • Sábado, 5 de noviembre de 2011
    Facturada la niña con una vecina, Paseé con Aine por el río Shannon envueltos en la luz dorada de un precioso sol poniente de otoño. Comimos en un italiano y compré regalillos, un precioso delfín de plata y diamantes que no volverá al mar sino colgado del cuello de la dama que ahora lo lleva.
    me llamaron Lolae y Nivola. El fuego ardía en la chimenea, el día pasó y la noche también.



  • Domingo, 6 de noviembre de 2011
    El coche de Aine amaneció congelado y fuimos al autobús en taxi, pillándolo otra vez por los pelos. Allí, al pie del autobús, Aine miraba al cielo y su cara resplandecía al sol de la mañana. Nos despedimos, le di un beso y un fuerte abrazo y me fui.


    FIN


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